Las Meninas

Las meninas es un cuadro creado por Diego Velázquez de Silva. Un óleo sobre lienzo de 3,18 por 2,76 metros, pintado en el siglo XVII.

La creación se denomina “Las Meninas”, por un vocablo de origen portugués, usado para mencionar a los acompañantes de los niños de la realeza.

La escena transcurre en Madrid, el año 1656, dentro de un palacio, en una sala decorada con diversos cuadros. El personaje central es la Infanta Margarita, a su lado se Las Meninas de Velazquezencuentran, Isabel Velasco y Agustina Sarmiento: las meninas. Junto a Agustina están los enanos, María Bárbola y Nicolás Pertusato, en actitud de jugar con el perro que dormita a sus pies. Detrás de ellos, y en tono más opaco, aparecen Marcela Ulloa y un personaje que no ha podido ser identificado. A la izquierda se encuentra el mismo pintor, Diego Velásquez, con sus instrumentos de trabajo y delante de él un lienzo de gran tamaño. En el fondo del salón que se retrata, junto a una puerta entreabierta, se encuentra don José Nieto de Velásquez, mesonero de la reina, que es el centro perspectivo de la pintura. En el muro del fondo hay un espejo donde se reflejan las figuras de los reyes Felipe IV y Mariana de Austria, los que en el fondo serían el cuadro.

Velásquez, ha recibido numerosos elogios, definitivamente es una pintura distinta y creativa. Por tal, se han hecho muchas interpretaciones de “Las Meninas”. Luca Giordano, lo definió como “la teología de la pintura”; Teófilo Gautier se preguntaba “¿Dónde está el cuadro? Las interpretaciones vienen de todos lados, desde el mundo de las matemáticas, político-moral, político, astrológico, entre otras disciplinas y ciencias. También se han hecho diversos estudios sobre cada uno de los elementos artísticos, compositivos y estilísticos.

El cuadro se mantuvo en las dependencias del Palacio de Madrid hasta el incendio que ocurrió en 1734; luego volvió al Palacio nuevo edificado sobre el solar del incendiado. Más tarde, fue trasladado al Real Museo de Pintura y Escultura, que actualmente se llama Museo Prado.

Técnicamente el cuadro parece insuperable, el número de perspectivas que se retratan parecen infinitas. Al observarlo, parece ser que hasta el aire fue retratado. La combinación de la perspectiva aérea y lineal es encantadora, ha fascinado a todos, expertos o no, desde el siglo XVII.

Para Velásquez, el momento más importante no era el acto de pintar sino la idea, el concepto y el pensamiento previo al hecho de aplicar pintura sobre el lienzo. En resumen, la superioridad del artista sobre el artesano; se es artista de corazón, por pasión, se siente, se crea, se vive; ese era el pensamiento de este artista.

Actualmente esta importante obra del siglo XVII se encuentra en el Museo Prado de Madrid.

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